Todos los años, la mayoría de las diócesis españolas celebran el “Día del Seminario” en torno a la fiesta de San José. Nuestra diócesis de Cartagena se une también a esta fecha. La iniciativa del “Día del Seminario” nació en 1935. Esta Jornada se hizo coincidir con la festividad de San José porque Jesús, el sumo y eterno sacerdote, encontró en San José al custodio de su humanidad. En el hogar de Nazaret, se "formó", de alguna manera, Jesucristo. Además, San José es el patrono universal de la Iglesia Católica, y particular cuidador y protector del corazón de la diócesis, que es el Seminario.
Como el día de San José no es siempre fiesta civil en todas las comunidades autónomas de España, desde hace un par de décadas la Jornada del Seminario se celebra el 19 de marzo y también en el domingo más próximo. Con todo, la Iglesia ha conservado para la festividad de San José el carácter del día de precepto.
Varios son los objetivos de la celebración anual del “Día del Seminario”:
1. Recordar a todos cristianos, sean niños, jóvenes o adultos, la importancia del sacerdocio, como una necesidad vital, básica, para la vida de la Iglesia, para la vida de cualquier cristiano.
2. Animar a todas las parroquias y comunidades cristianas a que incrementen su oración al Señor, especialmente en estos días, pidiendo a Dios que nos conceda vocaciones al sacerdocio y haya jóvenes generosos dispuestos a seguir esta vocación.
3. Insistir en que todos en la Iglesia -no sólo los sacerdotes sino también los padres, los catequistas, los educadores cristianos, etc.– somos instrumentos de los que se vale Dios para despertar en los jóvenes ciertas actitudes que los dispongan a escuchar su llamada.
4. Proponer sin miedo a los jóvenes la vocación sacerdotal como camino posible que Dios puede querer para sus vidas.
5. Dar a conocer la realidad de nuestro Seminario Diocesano.
6. Solicitar también de los fieles cristianos ayuda económica para atender a las necesidades del Seminario.
Por ello, en estos días de campaña vocacional…
- los sacerdotes en sus parroquias, se convierten en verdaderos promotores de oraciones y de actividades haciendo que la comunidad cristiana se reconozca implicada directamente en la promoción de las vocaciones al sacerdocio.
- los seminaristas recorren numerosas parroquias de la diócesis para dar su testimonio personal y dirigir unas palabras a los fieles acerca del Seminario, del sacerdocio y de la vocación, tanto en las celebraciones eucarísticas como con grupos de catequesis, encuentros con jóvenes, momentos de oración, etc.
- y todos los fieles, religiosos y laicos, en sus casas, en las iglesias, en sus grupos de oración o movimientos, oran a Dios por esta intención y cooperan a favorecer el ambiente para que el Señor envíe semillas de nuevas vocaciones.