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| Antigua sede del Seminario Mayor de San Fulgencio, situado en la Plaza de los Apóstoles, junto a la Catedral de Murcia. El edificio es en la actualidad la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza. | El antiguo Seminario Menor de San José es en la actualidad la sede tanto del Seminario Mayor de San Fulgencio como del Menor. |
La creación del Seminario Conciliar de San Fulgencio data del 19 de agosto de 1592 en que el obispo de Cartagena don Sancho Dávila y Toledo (1546-1625) da cumplimiento con su fundación a las disposiciones emanadas del Concilio de Trento en el decreto «Cum adulescentium aetas» del 15 de Julio de 1563. La aprobación definitiva se solicita a la Santa Sede el 4 de junio de 1595 y es otorgada por el Papa Pablo V el 7 de enero de 1614.
Con la fundación de colegios-seminarios, el Concilio de Trento, se había propuesto que estos fueran verdaderos centros de formación sacerdotal que contribuyeran a elevar el nivel intelectual de los futuros sacerdotes.
Sus primeros alumnos fueron, al igual que los Apóstoles, doce (cuatro de Murcia, dos de Cartagena, dos de Lorca y uno, respectivamente, de Villena, Chinchilla, Hellín y Jorquera). Las enseñanzas de los primeros años se ciñeron especialmente a las cátedras de Gramática y Retórica ya existentes con anterioridad en la Catedral, a las que se añadieron clases de Teología y Moral.
El Seminario Conciliar de San Fulgencio desempeñó desde sus inicios un especial papel como centro de estudios de carácter no sólo eclesiástico, sino también jurídico y filosófico. En diferente medida, según las épocas, se acercó a la concepción de Universidad como centro de obtención de títulos o grado de doctor o licenciado.
El Seminario de San Fulgencio, durante siglos, recogió las aspiraciones de las clases ilustradas de la ciudad, y en él estudiaron importantes personajes como Floridablanca, Clemencín, etc.
La vida del Seminario durante el siglo XVII se caracterizó por una modesta docencia y escasez económica, no obstante, en torno a él y a sus profesores, se formaron los círculos culturales de la Murcia barroca. En este sentido, hay que destacar la labor y la presencia del humanista Licenciado Francisco Cascales, una de las voces más respetadas en su tiempo en toda España, y la significación del que fue Rector del Seminario durante el segundo tercio del siglo XVII, el poeta murciano Salvador Jacinto Polo de Medina. En torno a él, se desarrollaron en su tiempo las tertulias literarias que congregaban a nobles, eclesiásticos e hidalgos cultos acerca de los temas galantes y profundos de la literatura de la época como han estudiado Juan Barceló Jiménez y Francisco Javier Díez de Revenga.
Será a lo largo del siglo XVIII cuando el Seminario de San Fulgencio adquiera un cierto esplendor. En abril de 1705 se produjo una excepcional circunstancia para la historia de Murcia: el nombramiento de Luis Belluga y Moncada como obispo de la diócesis de Cartagena-Murcia. Nombrado Cardenal en 1719, renunció a la sede episcopal en 1723 para servir en la Curia romana hasta su muerte el 23 febrero 1743.
El cardenal Belluga, ante la escasa formación que recibían los seminaristas dispuso, ya entrado el siglo XVIII, que sus escolares asistiesen a los Colegios Superiores que en la ciudad mantenían dominicos, franciscanos y jesuitas, pudiendo elegir el que deseasen de los tres según sus preferencias, ya que estos años los dominicos practicaban el tomismo, los franciscanos el escotismo y los jesuitas seguían los postulados del padre Suárez.
Belluga luchó por dignificar la enseñanza e intensificar el estudio, especializado con nuevas fundaciones, las enseñanzas recibidas por cada seminarista. En el Colegio de San Leandro, creado entonces, se estudiaría Gramática, Música y Canto, mientras que en el de San Isidoro, fundado en 1733 y aprobado por un Breve de Clemente XII, con la protección de Felipe V que le dotó de cuantiosas rentas perpetuas, estudiarían los teólogos, aunque no comenzó a funcionar hasta bastantes años después.
En 1740, cuando el Seminario de San Fulgencio comenzaba su esplendor, contaba con noventa alumnos que aumentan diez años después a ciento diez debido sobre todo a las Cátedras de Leyes. En 1754 había 180 y en 1770 se contaba ya con 267.
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Cardenal Belluga Motril, 1662 - Roma, 1743 |
Una época de brillantez conoció el Seminario en época del obispo Rojas Contreras, que fomentó los estudios eclesiásticos. En su época se termina la construcción del edificio del Seminario de San Fulgencio y se levantan el Colegio de San Leandro y el Colegio de Teólogos de San Isidoro, que se inaugura al comenzar 1767 (cuya sede fue lo que en la actualidad es el Instituto de Enseñanza Secundaria “Licenciado Cascales”).
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El obispo Rubín de Celis, a partir de 1773, convirtió en la práctica el Seminario de San Fulgencio en una Universidad, dotándola de cátedras y mejorando sus planes de estudios. |
A partir de 1773 el obispo Rubín de Celis, aprovechando el esplendor cultural notable por el que atravesaba en esos momentos la ciudad de Murcia, consiguió convertir, en la práctica, al Seminario de San Fulgencio en una Universidad: dotó Cátedras, reformó y mejoró planes de estudios, aumentó el número de seminaristas y, lo que técnicamente es fundamental, obtuvo del estado el privilegio de otorgar títulos superiores basándose en la inexistencia de Universidad en el reino. Y así se consiguió que se pudiesen cursar estudios, que se convalidarían en las Universidades de Orihuela o de Granada, mediante un simple trámite, de Artes y Teología en 1777 y de Leyes en 1781.
Y sería en 1783 cuando por Real Cédula se obtendrá la plena autonomía al conseguir habilitar al Seminario para la colación de grados menores de Artes, Teología, Leyes y Cánones, de igual valor y aprecio que el conferido por cualquiera de las Universidades aprobadas. La misma Real Cédula nos habla de lo riguroso de los exámenes y de la duración de las carreras: Artes, tres años; Teología, cuatro; Leyes, cuatro; y Cánones, cuatro. La creación de la Universidad de Murcia no llegaría hasta la mitad del siglo XIX.
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