CELEBRACIÓN DE LA PALABRA (Jesucristo, Buen Pastor)
JESUCRISTO, BUEN PASTOR
MONICIÓN AMBIENTAL
“El Señor es mi Pastor, nada me falta”, “somos su pueblo y ovejas de su rebaño”. Jesús se define así mismo como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, que escuchan su voz y le siguen. Además Cristo es el Cordero que se ofrece por cada uno. Nosotros somos ahora el débil rebaño del Hijo de Dios que recibe de su Pastor el agua, la unción y la mesa, donde somos iniciados como Hijos adoptivos.
CANTO DE ENTRADA
SALUDO INICIAL:
Queridos hermanos, nos hemos reunido un día más para orar por las vocaciones.
Las palabras del Señor nos hacen caer en la cuenta de la necesidad que tenemos de pastores según su Corazón; discípulos que den la vida; sacerdotes santos. Por ello pidamos por quienes ya han respondido a la llamada de Dios; pidamos por los seminaristas y para que otros escuchen también la invitación del Buen Pastor a colaborar con El.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera Lectura
Os pondré pastores según mi corazón
LECTURA DEL PROFETA JEREMIAS 3,14-15
Volved, hijos apóstatas —oráculo de Yahveh— porque yo soy vuestro Señor. Os iré recogiendo uno a uno de cada ciudad, y por parejas de cada familia, y os traeré a Sión. Os pondré pastores según mi corazón que os den pasto de conocimiento y prudencia.
PALABRA DE DIOS
Salmo Responsorial. Sal 22,1-3ª.3b-4.5.6.
R./ El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; ׀me conduce hacia fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas.
R./ El Señor es mi pastor, nada me falta.
Me guía por sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, ׀nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.
R./ El Señor es mi pastor, nada me falta.
Preparas una mesa ante mí ׀enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan ׀todos los días de mi vida, ׀y habitaré en la casa del Señor ׀por años sin término.
R./ El Señor es mi pastor, nada me falta.
EVANGELIO
Yo soy el Buen Pastor y conozco a mis ovejas
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 10, 10b-11.14-18
Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor. El Buen pastor da su vida por las ovejas.
Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.
PALABRA DEL SEÑOR.
PUNTOS PARA REFLEXIONAR:
Juan Pablo II, Pastores Dabo Vobis, 82
“Os daré pastores según mi corazón” (Jer 3,15) La promesa del Señor suscita en el corazón de la Iglesia la oración, la petición confiada y ardiente en el amor del Padre que, igual que ha enviado a Jesús el Buen Pastor, a los Apóstoles, a sus sucesores y a una multitud de presbíteros, siga así manifestando a los hombres de hoy su fidelidad y su bondad.
Y la Iglesia está dispuesta a responder a esta gracia. Siente que el don de Dios exige una respuesta comunitaria y generosa: todo el Pueblo de Dios debe orar intensamente y trabajar por las vocaciones sacerdotales; los candidatos al sacerdocio deben prepararse con gran seriedad a acoger y vivir el don de Dios, conscientes de que la Iglesia y el mundo tienen absoluta necesidad de ellos; deben enamorarse de Cristo buen Pastor; modelar el propio corazón a imagen del suyo; estar dispuestos a salir por los caminos del mundo como imagen suya para proclamar a todos a Cristo, que es Camino, Verdad y Vida.
Una llamada particular dirijo a las familias: que los padres, y especialmente las madres, sean generosos en entregar sus hijos al Señor, que los llama al sacerdocio, y que colaboren con alegría en su itinerario vocacional...y que pueden experimentar, en cierto modo, la bienaventuranza de María, la Virgen Madre: «bendito el fruto de tu seno» (Lc 1,42).
También digo a los jóvenes de hoy: sed más dóciles a la voz del Espíritu; dejad que resuenen en la intimidad de vuestro corazón las grandes expectativas de la Iglesia y de la humanidad; no tengáis miedo en abrir vuestro espíritu a la llamada de Cristo el Señor; sentid sobre vosotros la mirada amorosa de Jesús y responded con entusiasmo a la invitación de un seguimiento radical.
La promesa de Dios asegura a la Iglesia no unos pastores cualesquiera, sino unos pastores «según su corazón». El «corazón» de Dios se ha revelado plenamente a nosotros en el Corazón de Cristo Buen Pastor. Y el Corazón de Cristo sigue hoy teniendo compasión de las muchedumbres y dándoles el pan de la verdad, del amor y de la vida, y desea palpitar en otros corazones –los de los sacerdotes-: «Dadles vosotros de comer» (Mc 6,37). La gente necesita salir del anonimato y del miedo; ser conocida y llamada por su nombre; caminar segura por los caminos de la vida; ser encontrada si se pierde; ser amada; recibir la salvación como don supremo del amor de Dios; precisamente esto es lo que hace Jesús, el Buen Pastor; El y sus presbíteros con El.
SILENCIO (Dejamos unos momentos para la oración personal. Podemos intercalar con cantos de TAIZE o bien música instrumental... o simplemente silencio. Facilitemos el Encuentro con El)
ORACIÓN DE JUAN PABLO II
Oh Jesús, Buen Pastor,
acoge nuestra alabanza y nuestro humilde agradecimiento
por todas las vocaciones que,
mediante tu Espíritu,
regalas continuamente a tu Iglesia.
Asiste a los obispos, presbíteros, misioneros
y a todas las personas consagradas;
Haz que den ejemplo de vida auténticamente evangélica.
Da fortaleza y perseverancia en su propósito
a aquellos que se preparan al sagrado ministerio
y a la vida consagrada.
Multiplica los evangelizadores
para anunciar tu nombre a todas las gentes.
Protege a todos los jóvenes de nuestras
familias y comunidades: concédeles prontitud
y generosidad para seguirte.
Vuelve también hoy tu mirada sobre ellos y llámalos. Concede a todos los llamados la fuerza de abandonar todo para elegirte sólo a Ti que eres el amor.
Perdona la no correspondencia y las infidelidades de aquellos que has escogido.
Escucha, oh Cristo,
nuestras preces por intercesión de María Santísima,
Madre tuya y Reina de los Apóstoles.
Ella, que por haber creído y respondido generosamente,
es la causa de nuestra alegría,
acompañe con su presencia
y su ejemplo a aquellos
que llamas al servicio total de tu reino.
Amén.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Jesucristo, Buen Pastor, escucha con amor las súplicas de tu pueblo. Respondemos: Te rogamos, óyenos.
- Para que te dignes proporcionar al pueblo pastores según tu corazón. R.
- Para que te dignes llenarlos con el Espíritu de tu Sacerdocio. R.
- Para que te dignes enviar operarios fieles a tu mies. R.
- Para que te dignes concederles paciencia en el ministerio, perseverancia en la acción y constancia en la oración. R.
Recogiendo todas las peticiones terminamos nuestra oración con la que el Señor nos ha enseñado:
PADRE NUESTRO...
ORACIÓN:
Oh Dios, Santificador y Protector de tu Iglesia, despierta en ella, por medio de tu Espíritu Santo, dispensadores fieles y capaces de tus Santos Misterios, para que mediante su ministerio y su ejemplo y tu protección, el pueblo cristiano sea dirigido por el camino de la salvación. Por Jesucristo Nuestro Señor.
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