Hace cuatro años que nos dejó Juan Pablo II y su huella sigue imborrable, su recuerdo sigue estando muy vivo en multitud de mentes y corazones. Damos gracias al Señor por haber hecho a la Iglesia el don de este fiel y valiente servidor suyo, de este gran Papa que nos enseñó a amar a Dios y al hombre, gran defensor de los valores humanos y cristianos, gran mensajero de paz y un incansable trabajador por la convivencia en paz entre los hombres y los pueblos. Apóstol infatigable del Evangelio, defensor de la vida, voz de los que no la tuvieron, siempre joven y amante de los jóvenes.
Traemos aquí unas breves palabras de Juan Pablo II que el 13 de octubre de 1979 dirigió a los seminaristas de Roma:
"Reflexionad sobre vuestra 'identidad': sois de los llamados, elegidos por el mismo Jesús, el divino Maestro, el Pastor y Salvador de nuestras almas, ¡el Redentor del hombre! El os ha elegido, de modo misterioso pero real, para haceros con El y como El salvadores; quiere transformaros en El, confiaros sus mismos poderes divinos... ¡Vosotros debéis un día actuar "in persona Christi"!
Por esto no sois como los otros jóvenes, que tienen delante sólo las metas normales de la carrera, de la posición social, del matrimonio, de las satisfacciones terrenas, aunque sea con ideales cristianos y aun apostólicos.
Vosotros sois distintos, porque estáis llamados al sacerdocio. Y entonces debéis plantear vuestra vida sobre un tipo de formación y de responsabilidad eminentemente de apostolado y de testimonio. (...) Cristo os llama pero El os llama de verdad., Su llamada es exigente, porque os invita a dejaros 'capturar' completamente por El, de modo que veréis toda vuestra vida bajo una luz nueva.
¡Si esto vale para los jóvenes, mucho más debe valer para vosotros, queridísimos seminaristas! ¡Dejaos capturar por Jesús y tratad de vivir sólo para El!"
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