Como otros años, éste también hemos podido convivir con seminaristas menores de otras diócesis. Esta vez le ha tocado el turno a Córdoba. Hemos pasado unos días estupendos en el Seminario Menor San Pelagio, hemos visitado la casa donde vivió sus últimos días San Juan de Ávila, en Montilla, y hemos rezado ante sus restos en la iglesia de la Encarnación.
Salimos el viernes 15 de mayo, por la tarde, para no variar con un poco de retraso. Llegamos ya tarde al Seminario Menor de Córdoba, pero todavía a tiempo para cenar y rezar antes de acostarnos.
El sábado 16 nos acercamos a la ciudad de Montilla donde pasó la última etapa de su vida San Juan de Ávila. Allí cantamos su himno, veneramos sus restos, le pedimos por todos los sacerdotes y también por los seminaristas. En la casa donde vivió recordamos su vida y sus enseñanzas.
El mismo sábado por la tarde visitamos la Catedral de Córdoba. Es muy grande, puedes hasta perderte dentro, con tantas columnas y tantos arcos, casi todos iguales. Lo más impresionante de toda la Catedral está en una esquina y es la capilla del Sagrario. Un Sagrario enorme donde está el Señor. Un bonito sitio para rezar rodeado de miles de turistas que entran y salen continuamente.
También estuvimos en el Seminario Mayor. Allí nos contaron el martirio de San Pelagio, un niño de 13 años que dio su vida por el Señor.
El domingo por la mañana subimos a la Sierra. Vimos sitios muy bonitos con unas vistas preciosas de la ciudad de Córdoba. Y después de comer, otra vez todos a las furgonetas y vuelta a Murcia.
Lo más bonito de todo lo que nos ha pasado estos días es conocer a otros seminaristas como nosotros. Hemos jugado al fútbol, hemos cantado, hemos rezado juntos. Nos traemos de Córdoba muchos recuerdos y buenos amigos que también quieren ser sacerdotes, como nosotros. Ellos tienen la suerte de tener un Seminario donde poder convivir. Nosotros esperamos poder tenerlo también, algún día.