ANTONIO, DEL SEMINARIO MENOR SAN JOSÉ, Y SUS PADRES, NOS HABLAN DE SU VOCACIÓN

Testimonio de Antonio, tiene 11 años y quiere ser sacerdote:

 

“Mi vocación es ser sacerdote porque Dios me llamó y yo le respondí que sí, y desde entonces voy al seminario (Seminario Menor “San José”).
 
Hay una cosa que es curiosa y es que no puedes elegir tu futuro, sino que lo elige Dios. Y también me gusta el sacerdocio porque quiero dedicar mi vida a Dios porque si Él no hubiera querido, yo no sería un ser humano. También para pedir por las personas malas y que no creen en Dios pero, sobre todo, porque Él murió en la Cruz por nosotros pecadores y también me encanta porque me gusta rezar y ayudar a los más necesitados”.
 
Testimonio de María Ángeles, su madre:
<<Soy madre de tres hermosos hijos que Dios me ha regalado. Antonio Miguel, que así se llama tiene 11 años actualmente. Ya no es un niño pequeño para muchas cosas pero para otras…sólo Dios sabe el porqué.
Como madre tengo que decir que es la mayor alegría que podría darme y, de hecho ya me la está dando cada quince días cuando voy a dejarle para pasar el fin de semana en el Seminario Menor “San José” de Murcia junto a otros 25 esperanzadores frutos, si Dios así lo estima. Es algo que muy pocos entienden aunque he de reconocer que es difícil llegar a comprender cómo es posible que un niño de esta edad con todo lo que poseen hoy a su alrededor, con tantas distracciones, televisión, consolas, etc., les diga a sus padres que le gustaría ser sacerdote y que quisiera ir al sitio donde van los que de mayor quieren ser curas. Sin duda es algo que invita ala reflexión a cualquiera. Hace unos días Antonio me preguntó si a mí me hacía feliz la idea de que él fuera cura y esperaba con unos ojos muy grandes y muy atentos mi respuesta. Le miré, con una sonrisa que casi pasaba a ser carcajada (tal es mi felicidad que cuesta que sólo se quede en una sonrisa) y le dije: Mucho, me gusta mucho.
Antonio no entendía cómo podía estar yo tan alegre (seguramente pensaba que él tenía más motivos para ser feliz y, en teoría así es) por una decisión suya. Pero, lo más asombroso de esta conversación fue cuando le pregunté que por qué quería ser sacerdote y la respuesta fue inquietante: “Pues no se decirte por qué. No lo sé mamá.” ¿Existe esa llamada de Dios en estas palabras? Además de que una madre es feliz sólo con ver feliz a su hijo y eso es lo que en casa nos ocurre con Antonio. Se le nota en el rostro y en la risa que es un niño feliz, es diferente, sí, lo es, de algunos compañeros y amigos suyos porque ha sido “agraciado” por Aquél que posee la Gracia y la distribuye a su antojo, que es Dios. ¿Cómo no voy a estar contenta? Es un privilegio para mí que el Señor se haya fijado en alguien que yo traje a este mundo, porque eso sólo fue lo que hice, lo demás ya sabes Quien lo realiza. Sólo somos un medio para Él, así que yo también me siento llena de dicha en este sentido. Y después de una experiencia así uno no entiende cómo existen personas que se empeñan en negar la existencia de un Ser supremo, que todo lo puede y que, por fortuna, quiere para nosotros lo mejor de lo mejor.>>
 
Testimonio de Francisco Javier, su padre:
<<En cierta ocasión un amigo, que tiene una hija de unos 3 ó 4 años me preguntó por los chicos (Natalia aún no había nacido), los míos. Le dije que bien, que Manuel quería ser maestro y Antonio sacerdote. Se echó a reír. Con una sonrisa aun mayor le respondí: “¿Sabes que soy muy feliz precisamente porque mi hijo quiere ser cura?” Como puso cara de incredulidad y yo comprendí que no hablábamos el mismo idioma, le hablé en el suyo: “Y además, estoy muy tranquilo, porque, para que me entiendas, mientras tú estás rebuscando en el bolso de tu hija por si encuentras un condón o papel de fumar, mi hijo estará, posiblemente, rezando el Rosario por ella” ¿La vocación? ¡Qué misterio, Dios mío!
Por cierto, mi amigo me entendió a las mil maravillas y nunca más se rió de la vocación de mi hijo.>>
" Toda la comunidad cristiana tiene el deber de fomentar las vocaciones, y debe procurarlo, ante todo, con una vida plenamente cristiana; para ello ayudarán tanto las familias que, animadas por el espíritu de fe, amor y piedad, llegan a constituirse en el primer seminario, como las parroquias llenas de vida en las que toman parte los mismos jóvenes. (Concilio Vaticano II, Optatam Totius, n.2) "
Seminario Mayor San Fulgencio
C/ La Gloria, 22 - 30003 Murcia
Apdo. Correos 6217 - 30080 Murcia
Telfs: 968 341622 - 968 343166
Fax: 968 341 185
seminariosanfulgencio@hotmail.es